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Un siglo de tradición, artesanía y pasión por el vino y el vinagre.
Nuestra historia comienza en el corazón de Bollullos Par del Condado, localidad situada dentro de la región vinícola de Huelva, una zona con una profunda tradición bodeguera donde el vino forma parte del paisaje, de la economía local y de una cultura vitivinícola con siglos de recorrido. Aquí, el vino no es solo un producto, sino una forma de vida que se transmite de generación en generación.
La primera bodega familiar fue construida en 1917, según registros históricos hallados en la sacristía de nuestra propia bodega, reflejo de la larga vinculación de nuestra familia con la cultura del vino. Desde sus inicios, el proyecto estuvo marcado por el trabajo artesanal, el cuidado de cada mosto y el respeto por los tiempos naturales del vino. Esa misma filosofía se ha extendido siempre al viñedo, manteniendo una relación cercana y de confianza con los agricultores, verdaderos expertos en el campo y en la uva, cuyo conocimiento y experiencia son fundamentales para alcanzar la máxima calidad.
Hoy, ya en la cuarta generación, seguimos fieles a esa filosofía. Hemos crecido, evolucionado y adaptado técnicas, pero sin perder nunca nuestra esencia: vinos que hablan de su origen, de nuestra familia y de una cultura vitivinícola profundamente arraigada en esta tierra.

Cuatro generaciones de tradición vitivinícola
Dos denominaciones prestigiosas, cada una con una identidad vitivinícola única
La Denominación de Origen Protegida Condado de Huelva se extiende por el sureste de la provincia de Huelva, donde se encuentra también Bollullos Par del Condado. Esta región es una de las zonas vitivinícolas más antiguas de España, con tradición documentada desde al menos el siglo XIV.
La Denominación de Origen Jerez-Xérès-Sherry, junto con la Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda, ampara la producción de los reconocidos vinos de Jerez en el sur de España, incluyendo ciudades como Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda.

Un espectro completo de estilos, desde crianza biológica hasta oxidativa
El Vino de Naranja es un producto tradicional amparado por la Denominación de Origen Protegida Condado de Huelva, lo que lo vincula directamente a la historia vitivinícola de esta zona del suroeste andaluz.
Se elabora a partir de un vino base autorizado por la denominación, que posteriormente se aromatiza mediante la maceración con cortezas de naranja amarga. Este proceso se realiza de forma lenta y controlada, permitiendo que los compuestos aromáticos de la piel se integren progresivamente en el vino, aportando notas cítricas, especiadas y un sutil amargor que equilibra su perfil.
Tras esta fase, el vino continúa su evolución mediante un periodo de crianza mínimo de dos años, durante el cual se afinan los aromas y se redondea su estructura. El resultado es un vino aromatizado de gran complejidad, donde se combinan la base vínica, la frescura de la naranja y una marcada personalidad tradicional, convirtiéndolo en uno de los productos más singulares y representativos del Condado de Huelva.

Nuestra tradición vinícola también encuentra expresión en la elaboración de vinagres de vino, nacidos del mismo respeto por la materia prima, el tiempo y los procesos naturales que definen nuestro oficio.
Elaboramos tanto vinagre joven como vinagre madurado, cada uno con su propio carácter y expresión. El vinagre joven conserva una personalidad más fresca y viva, donde destacan la intensidad y la pureza de su origen vínico. El vinagre madurado, por su parte, evoluciona lentamente en barricas de roble, donde adquiere mayor complejidad, redondez y profundidad aromática, enriquecido por la interacción con la madera y el paso del tiempo.
Esta doble elaboración nos permite ofrecer perfiles distintos, pero unidos por una misma filosofía: el cuidado en cada etapa del proceso y la búsqueda de autenticidad. Desde la frescura más directa hasta la complejidad que solo aporta la crianza, nuestros vinagres son una continuación natural de nuestra historia ligada al vino y a la tonelería.